lunes, 16 de marzo de 2015

Los trastornos de ansiedad en el adulto











Existen muchos trastornos de ansiedad, cada uno definido por unas características concretas. A continuación presentamos las más frecuentes.
  • Agorafobia
  • Trastorno de pánico
  • Fobia específica
  • Trastorno obsesivo compulsivo
  • Trastorno por estrés pos traumático
  • Trastorno de ansiedad generalizada

Agorafobia

Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o hacer cola; pasar por un puente o viajar en un autobús, tren o automóvil. Estas situaciones se evitan ( por ejemplo, se limita el número de viajes), se resiste a costa de una malestar o ansiedad significativos por temor a que aparezca una crisis de angustia o síntomas similares de angustia, o se hace indispensable la presencia de un conocido para soportarlas.




Trastorno de pánico


Crisis de angustia inesperadas recidivantes. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca. Sudoración. Temblores o sacudidas. Sensación de ahogo o falta de aliento. Sensación de atragantarse. Opresión o malestar torácico. Náuseas o molestias abdominales. Inestabilidad, mareo o desmayo. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo). Miedo a perder el control o volverse loco. Miedo a morir. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo). Escalofríos o sofocaciones. Inquietud persistente ante la posibilidad de tener más crisis. Preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto de miocardio, “volverse loco”).


Fobia específica

Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos (p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones, visión de sangre). La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o abrazos.

Fobia social

Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación.

Trastorno obsesivo compulsivo

Obsesiones: son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos. Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real. La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos. La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente.

Compulsiones: son comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente. El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos.


Trastorno por estrés pos traumático

La persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás. La persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de recuerdos del acontecimiento, recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. El individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático. Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático. Evitación de pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático. Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma. Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma. Reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas. Sensación de desapego o enajenación frente a los demás. Restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor). Sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal). Dificultades para conciliar o mantener el sueño. Irritabilidad o ataques de ira. Dificultades para concentrarse. Hipervigilancia. Respuestas exageradas de sobresalto.

Trastorno de ansiedad generalizada

Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses. Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación. La ansiedad y preocupación se asocian a síntomas como: inquietud o impaciencia, fatigabilidad, dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular, alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador).