miércoles, 18 de marzo de 2015

Trastornos de ansiedad en el niño

Los niños y los adultos muestran diferentes formas de responder al estrés y los niños, ante el mismo evento estresante, reaccionan de distinta forma. Quizás por esto, el diagnóstico de ansiedad y estrés infantil tiende a pasar inadvertido.









Trastorno de Ansiedad por Separación

El temor o estrés que genera la separación temporal con una figura de apego o significativa, la resistencia a la separación y las quejas cuando las separaciones se producen son naturales en los niños de edad preescolar. De hecho, éstos sentimientos y conductas van desapareciendo en la medida que los niños van adaptándose progresivamente a estas situaciones. Esta es una experiencia psicológica normal que se produce en la infancia y permite que el niño alcance una adecuada independencia respecto de sus seres queridos significativos.

En algunos casos, cuando estos sentimientos y conductas se manifiestan de una manera prolongada, excesiva e inapropiada para su época de desarrollo ( más allá de los cuatro años), acompañado por signos de ansiedad intensa o alteraciones en el funcionamiento cotidiano, es necesario realizar una consulta diagnóstica.

Los niños que padecen del trastorno de ansiedad por separación tienden a evitar todas aquellas situaciones que impliquen una separación real o imaginaria de sus figuras de apego o seres queridos significativos (padres o personas que los cuidan).

Por ejemplo, se resiste a ir al colegio, evitan salir solos (cuando están en edad de hacerlo) o pasar una noche fuera de casa , lejos de sus padres. Usualmente, tienen miedo a ir solos a dormir, sin una persona adulta que los cuide, suelen trasladarse a la cama de los padres o duermen con alguna luz prendida. También manifiestan un aumento de su nivel ansiedad y preocupación cuando imaginan o anticipan una situación en la que esté involucrada la idea del alejamiento de sus figuras significativas. En general, los contenidos de esa preocupación se refieren a la posibilidad de que la integridad y seguridad de la familia se vea amenazada, por ejemplo: muerte de sus padres, el temor a que “les pase algo malo”, como un robo, secuestros, accidentes etc.

Es muy común que los niños que sufren el Trastorno de Ansiedad por Separación eviten ir a cumpleaños de algún compañero, se resistan a concurrir o permanecer en el colegio, pasar la noche fuera de casa, ir de campamento etc. Inevitablemente, al tener que enfrentarse a estas situaciones manifiestan dolores de estómago, náuseas, problemas gastrointestinales, angustia, temblores, tensión, sudoración y palpitaciones.
La resistencia a permanecer en la escuela es el síntoma más común relacionado al trastorno de ansiedad por separación .

Usualmente se presenta antes de los 18 años de edad y su padecimiento produce grandes alteraciones en el desempeño escolar como así también en el desenvolvimiento de las tareas familiares cotidianas.

Fobia Social

La Fobia Social es un temor persistente y excesivo ante situaciones sociales o de desempeño, en la cual el niño o adolescente se preocupa por una posible evaluación negativa por parte de los otros.

El temor está relacionado a la posibilidad de hacer el ridículo y/o sentirse ansiosos y que los demás lo noten.

En general, la gran preocupación por las relaciones interpersonales se manifiesta de diferentes maneras como por ejemplo evitar jugar con niños de su edad, evitar ir al colegio, cambiarse de ropa delante de sus compañeros, realizar actividades deportivas en grupos, almorzar en el comedor escolar, hablar en público, hacer compras, etc. Suelen ser niños o adolescentes tímidos y temen pasar vergüenza o sentirse “tontos”. En otros casos, se preocupan demasiado por ponerse colorados o simplemente fallar en un examen o una actividad deportiva.

Este problema se evidencia usualmente en las escuelas, ya que es el ámbito donde los niños aprenden y desarrollan el aprendizaje social.

Es importante que los docentes presten atención a aquellos niños que presentan timidez, vergüenza, aislamiento de su grupo de pares, gran preocupación por el rendimiento escolar o deportivo , como así también un excesivo deseo de querer agradar a los demás.

Frecuentemente, la ansiedad excesiva ante los exámenes y las dificultades o errores en los mismos están relacionado al temor a fallar, característico de quienes padecen de Fobia Social.

Fobias Específicas

Los niños manifiestan temores comunes y transitorios relacionados a etapas evolutivas, pero cuando esos miedos persisten más allá de lo esperable y producen gran disconfort y evitación, podría tratarse de una Fobia Específica, que se explica como un miedo persistente a estímulos específicos (objetos, situaciones) que el niño tiende a evitar cada vez que le sea posible o lo enfrentan con gran dificultad.

Las fobias más comunes en la infancia incluyen : determinados animales, las alturas, la oscuridad, las tormentas, los médicos, los ruidos fuertes.

Tipos: 
  • Ambiental: situaciones relacionadas a la naturaleza y fenómenos atmosféricos. (alturas, aguas profundas, tormentas, oscuridad).
  • Animal: insectos, reptiles, ranas, perros, felinos, etc.
  • Situacional: Asociado a situaciones concretas como aviones, ascensores, transportes, etc.
  • Sangre-Inyección-heridas-Intervenciones médicas.
Cuanto más cotidiano sea el objeto o la situación que teman, mayores serán las dificultades que tendrán que enfrentar para poder lidiar con su miedo.

Este disconfort produce gradualmente, interferencias en la concentración y la memoria , lo que dificulta un desempeño escolar adecuado.

Trastorno de Ansiedad Generalizada

Se trata de una intensa preocupación que no está relacionada específicamente a un objeto o situación. Los niños o adolescentes que padecen éste problema se encuentran preocupados por una variedad de áreas como desempeño en general, eventos futuros, seguridad personal y evaluación social.

Usualmente tienen dificultades con la concentración y el sueño ( no poder conciliar el sueño, pesadillas, sueño no reparador).Pueden llegar a sentirse rápidamente cansados o con la sensación de “no dar más”, estando irritables , impacientes y tensos la mayor parte del día. Frecuentemente, padecen molestias estomacales, dolores de cabeza y bruxismo (rechinar de los dientes).

Suelen ser descriptos como excesivamente responsables, muy maduros y perfeccionistas, lo cual hace que muchas veces pase desapercibido en el ámbito escolar, por los docentes que lo califican como “el niño que no trae problemas”. Aunque en otras ocasiones llama la atención a los docentes su poca capacidad de tolerar una equivocación, produciendo irritabilidad e impaciencia.

Otra dificultad que deben enfrentar es la interferencia de la preocupación en su capacidad de concentración y memoria, que entorpece el aprendizaje.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo se compone de obsesiones (pensamientos ilógicos o desagradables que surgen reiteradamente contra la voluntad del sujeto) y de compulsiones (conductas repetitivas sin sentido por sí mismas pero que consiguen reducir o suprimir, momentáneamente, la ansiedad producida por las obsesiones).Por ejemplo, un niño puede tener la obsesión de que su madre tendrá una grave enfermedad si no sube las escaleras todos los días tres veces, por consiguiente su compulsión será realizar este rito todos los días para así disminuir o eliminar la ansiedad que le produce ese pensamiento.

No obstante, existen ciertos rituales que los niños practican y que no suponen en modo alguno un trastorno. Por ejemplo, a la hora de acostarse son muchos los pequeños que dan las buenas noches, beben agua, van al baño, agarran su muñeco y finalmente se acuestan. Esto es un ritual pero no es patológico, simplemente le da al niño cierta seguridad para irse a dormir. El trastorno obsesivo-compulsivo es muy similar al padecido por los adultos y crea dificultades cuando la conducta compulsiva perturba la vida diaria del niño (por la rareza o la cantidad de tiempo empleado). Las compulsiones más comunes son de lavado, limpieza, chequeo, contar, repetir, tocar y las obsesiones usuales en los niños son el miedo a contaminarse, miedo a lastimarse a sí mismos o a los otros ,acompañado de disconfort , dudas y miedo. Frecuentemente, este problema está acompañado de tics que los niños no pueden dominar por sí mismos y que están relacionados al síndrome de Gilles de la Tourette

Trastorno por Estrés Post-Traumático

Todos los niños y adolescentes tienen experiencias de eventos que producen estrés, los cuales pueden afectarlos tanto emocionalmente como físicamente. Sus reacciones al estrés son usualmente breves y ellos se recuperan sin problemas adicionales. Un niño o adolescente que pasa por un evento catastrófico puede desarrollar dificultades continuas conocidas como trastorno por estrés postraumático (TEPT). El evento de estrés o traumático implica una situación en donde la vida de alguien ha sido amenazada o una herida severa ha ocurrido (ej. pueden ser la víctima o ser testigos del abuso físico, el abuso sexual, la violencia en el hogar o en la comunidad, accidentes de automóvil, desastres naturales -tales como inundaciones, fuego, terremotos- o haber sido diagnosticados con una enfermedad que amenace su vida).

El riesgo de que un niño desarrolle TEPT está relacionado con la severidad del trauma, si el trauma se repite, la proximidad del niño al trauma, y su relación con la víctima(s).Seguido al trauma, los niños pueden inicialmente mostrar un comportamiento agitado o confuso. Pueden también mostrar un miedo intenso, desamparo, coraje, tristeza, horror o negación. Los niños que experimentan traumas repetidamente pueden desarrollar una clase de entumecimiento emocional para amortiguar o bloquear el dolor y el trauma. Los niños con TEPT tratan de evitar las situaciones y los sitios que les recuerdan el trauma. Pueden también volverse menos sensibles emocionalmente, deprimidos, retraídos y más indiferentes a sus sentimientos.

Un niño o adolescente con TEPT puede también re-experimentar el evento traumático al:
  • Tener memorias frecuentes del evento o, en niños pequeños, juegos en los cuales parte o todo el trauma se repite una y otra vez
  • Tener sueños aterradores y que lo asustan
  • Actuar o sentir como si la experiencia sucediese de nuevo
  • Desarrollar síntomas físicos o emocionales que se repiten cuando al niño se le recuerda sobre el evento.
Los síntomas del TEPT pueden durar desde varios meses hasta muchos años. La mejor medida a tomar es la prevención del trauma. Una vez que ha ocurrido el trauma, sin embargo, es esencial la intervención oportuna. El apoyo de los padres, la escuela y los pares es importante.

Tratamiento de los trastornos de ansiedad en la infancia

Las técnicas terapéuticas más utilizadas son las mismas que las que se usan en el tratamiento de los adultos. Más que en aspectos conceptuales, las diferencias radican en la adaptación del procedimiento a la edad y a las características del niño. Las técnicas más frecuentes son las siguientes:
  • Técnicas de exposición
  • Relajación
  • Técnicas de modelado
  • Práctica reforzada
  • Técnicas cognitivas
  • Técnicas lúdicas o a través de juegos.
  • Entrevistas familiares y con la escuela
  • Tratamientos psicofarmacológicos
La exposición a los estímulos fóbicos puede hacerse en imaginación o en vivo y constituye el tratamiento psicológico más eficaz para hacer frente a las conductas de evitación que aparecen en las fobias específicas.

La relajación es un medio de aprender a reducir la ansiedad . Es una técnica terapéutica útil en la ansiedad excesiva y la ansiedad de separación.

Las técnicas de modelado están fundamentadas en el papel tan importante que desempeña en el aprendizaje, facilitación y modificación de conductas, la observación en un modelo de comportamientos adecuados por parte de un observador.

La práctica reforzada está enfocada en la adquisición de conductas nuevas adaptativas más que en la eliminación de las respuestas de ansiedad. La terapia tiende a hacer perder al estímulo su valor ansiógeno enseñando al niño una nueva conducta que le permita hacer frente a la situación lo más eficazmente posible.

Las preocupaciones de un niño pueden derivar del modo, no siempre correcto, en que percibe la realidad y de los recursos que cree disponibles para afrontarla. Los pensamientos generados pueden guiar la conducta e incluso las emociones del niño. Si están distorsionados, pueden dar lugar a pensamientos negativos muy a menudo presentes en los niños con trastornos de ansiedad. De ahí la utilización de las técnicas cognitivas para su tratamiento ya que con ellas podemos conseguir modificar dichos pensamientos y sustituirlos por otros más adecuados o adaptativos. Comúnmente se trabaja en estrecha relación con los padres, solicitando la colaboración familiar. También es importante una relación estrecha con su escuela y educadores, puesto que ellos nos brindarán la información necesaria acerca del desempeño del niño, tanto en lo académico como en lo social .Los psicofármacos son una ayuda complementaria al tratamiento psicológico y su utilización depende de la gravedad e interferencia en la vida cotidiana, analizándose cada caso en particular para su prescripción.

FUENTE: ASOCIACIÓN AYUDA