viernes, 20 de marzo de 2015

Trastornos de la alimentación


Los trastornos de la alimentación son cada día más frecuentes y preocupantes en nuestra sociedad, sobre todo por las edades tempranas a las que se producen.






Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) engloban varias enfermedades crónicas y progresivas que, a pesar de que se manifiestan a través de la conducta alimentaria, en realidad consisten en una gama muy compleja de síntomas entre los que prevalece una alteración o distorsión de la auto-imagen corporal, un gran temor a subir de peso y la adquisición de una serie de valores a través de una imagen corporal.

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa se caracteriza por una pérdida de peso elevada (más del 15%) debido al seguimiento de dietas extremadamente restrictivas y al empleo de conductas purgativas (vómitos, ejercicio físico en exceso). Estas personas presentan una alteración de su imagen corporal sobrestimando el tamaño de cualquier parte de su cuerpo.

Existen dos tipos:

Anorexia nerviosa restrictiva: El enfermo apenas come y en muchos casos realiza ejercicio en exceso.

Anorexia nerviosa purgativa: El enfermo utiliza métodos purgativos tales como vómitos, diuréticos o laxantes después de haber ingerido cantidades ínfimas de comida.

Las características psicológicas y sociales incluyen miedo intenso a comer en presencia de otros, dietas bajas en hidratos de carbono y grasas, preocupación por el alimento, abuso de laxantes y mentiras.

Las principales víctimas de este mal son las mujeres, sobre todo las jóvenes, quienes en ocasiones pueden estar influenciadas por ser admiradoras de personas famosas y mediáticas tales como actrices y modelos.

Criterios para el diagnóstico de anorexia nerviosa de acuerdo al "Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM IV):

A: Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (p. ej., pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85 % del esperable, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el período de crecimiento, dando como resultado un peso corporal inferior al 85 % del peso esperable).

B: Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.

C: Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

D: En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. (Se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales, p. ej., con la administración de estrógenos.).

Bulimia Nerviosa

La persona con bulimia experimenta ataques de voracidad que vendrán seguidos por ayunos o vómitos para contrarrestar la ingesta excesiva, uso o abuso de laxantes para facilitar la evacuación, preocupación excesiva por la imagen corporal y sentimientos de depresión, ansiedad y culpabilidad por no tener autocontrol. Las personas que padecen dicha enfermedad llegan a tener hasta 15 episodios por semana. Afecta principalmente a personas jóvenes, en su mayoría son mujeres; también afecta a personas que han padecido anorexia o han realizado dietas sin control. Intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales.

Existen dos tipos:

Bulimia purgativa: después de los periodos de atracones, el enfermo usa laxantes, diuréticos o se provoca el vómito como método compensatorio.

Bulimia no purgativa: para contrarrestar los atracones, hace ejercicio en exceso, dietas restrictivas o incluso ayunos.

Los factores principales que van a mantener este problema son la ansiedad, la falta de autoestima y la alteración de la imagen corporal.

Las consecuencias de las conductas bulímicas son amenorrea, malformaciones en los dedos, problemas dentales y maxilofaciales, debido a los constantes atracones, pérdida de cabello, arritmias que pueden desenfocar en infartos, perforación esofágica, pancreatitis, entre otras. Para evitar el aumento de peso usan métodos compensatorios inapropiados (inducción al vómito).

Criterios para el diagnóstico de bulimia nerviosa de acuerdo al Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM IV):

A: Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por: 1. Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (p. ej., en un período de 2 horas) en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias 2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (p. ej., sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo).

B: Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno, y ejercicio excesivo.

C: Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de 3 meses.

D: La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.

E: La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.

¿Cómo Prevenir la anorexia y la bulimia?

  • A fin de evitar las psicopatologías alimentarias, es conveniente realizar lo siguiente:
  • Enseñar a los niños a tener conductas saludables, sobre todo en lo referido a la alimentación y el ejercicio.
  • Mejorar la autoestima mediante la propia aceptación del cuerpo y el rechazo a los estereotipos poco saludables que establecen los medios.
  • Evitar presionar a los niños, intentar comprenderlos y conversar con ellos sobre los eventuales problemas que puedan suscitarse. Permitir la independencia del joven, pero con la debida supervisión.
  • Vigilar a las personas en población de riesgo en cuanto a sus conductas alimenticias, pero sin ejercer control excesivo.
  • Educarse sobre el metabolismo humano a fin de comprender cuáles son los hábitos alimenticios correctos, y educar también a los niños.
  • En caso de obesidad, acudir al nutricionista: nunca emprender una dieta sin supervisión médica.
  • Comer en familia, y hacerlo en lo posible en los horarios establecidos y sin prisas. No saltear comidas, y no castigar a los niños mediante la prohibición de alimentarse.
  • Educarse y educar a la familia sobre los trastornos alimentarios, y en caso de que alguien presente síntomas relacionados con un trastorno de este tipo, acudir al especialista.
¿Cómo actuar?

Lo más importante si detectamos que un hijo o familiar puede tener un problema de la conducta alimentaria, es acudir a una asociación relacionada con el tema para que nos informen desde su experiencia sobre el camino a seguir. A partir de ahí, se acudirá a los servicios sanitarios para que realicen un diagnóstico e intervengan con los recursos disponibles.

Obesidad

La obesidad es la enfermedad crónica de origen multifactorial prevenible que se caracteriza por acumulación excesiva de grasa o hipertrofia general del tejido adiposo en el cuerpo; es decir cuando la reserva natural de energía de los humanos y otros mamíferos, almacenada en forma de grasa corporal se incrementa hasta un punto donde se asocia con numerosas complicaciones como ciertas condiciones de salud o enfermedades y un incremento de la mortalidad. El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad.

Sobreingesta compulsiva

La Sobreingesta compulsiva es un trastorno de la conducta alimentaria que se presenta sin ataques compulsivos de bulimia. Comporta, en la mayoría de los casos, la existencia de aumento de peso e, incluso, de obesidad. El caso típico es el de una persona que siente periódicos deseos de ingerir alimentos de forma descontrolada (en ocasiones, sobrepasando la ingesta de 6000 calorías diarias), pero, a diferencia de la bulimia, no busca contrarrestar el atracón provocándose el vómito.

Este trastorno alimentario es el más común en los Estados Unidos, que afecta a un 3,5% de las mujeres y el 2% de los varones y es frecuente en hasta un 30% de aquellos que buscan un tratamiento para bajar de peso. A pesar de que aún no se ha clasificado como un trastorno independiente de la conducta alimentaria, se describió por primera vez en 1959 por el psiquiatra e investigador Albert Stunkard como "síndrome de alimentación nocturna" (Night Eating Syndrome (NES)), y el término "sobreingesta compulsiva" fue acuñado para describir la misma conducta alimentaria compulsiva, sin la connotación nocturna. El trastorno conduce a la obesidad, aunque puede ocurrir en individuos con un peso normal. Pueden existir factores genéticos que predispongan al desarrollo del trastorno. Este trastorno tiene una alta incidencia de comorbilidad psiquiátrica.

Algunos signos y síntomas que puede manifestar un afectado son:
  • Incapacidad para ejercer el control sobre el consumo de alimentos.
  • Sentimientos de pérdida de control durante el atracón.
  • Consumo inusual de grandes cantidades de alimentos a la vez, mucho más que una persona promedio.
  • Consumo mucho más rápido durante el episodio de atracón que durante episodios habituales de alimentación.
  • Ingieren alimentos hasta sentirse físicamente incómodos (indigestión) y con náuseas, debido a la cantidad de alimentos consumido.
  • Come cuando está deprimido, nervioso o aburrido.
  • Come grandes cantidades de comida, incluso cuando no tiene hambre.
  • A menudo come solo durante los períodos de alimentación normal, debido a sentimientos de vergüenza.
  • Se siente disgustado, deprimido o culpable después de comer en exceso.
  • Experimenta una rápida ganancia de peso, o incluso un inicio repentino de obesidad .
  • Sufre de depresión severa.
  • Se irrita con facilidad.
  • Por la depresión puede llegar a suicidarse